viernes, 27 de junio de 2008

Hostotipaquillo


Insistiendo en los viajes, esos que traen buenos sentimientos, me acordé de uno que hace más de un año realicé a Hostotipaquillo. Un lugar lejano a mi querida Guadalajara, tan lejano, que la señal del celular se va perdiendo después de Magdalena y se muere en Hosto.

Surgió en una invitación de mi muy estimado carnal de batallas, una amiga de él lo invitó a la fiesta de la Candelaria. El viaje inició por ahí de las 14 horas en un sábado 3 de febrero del año 2007. Pasamos El Arenal (compramos tequila), pasamos Tequila, Magdalena y arribamos a Hostotipaquillo a las 17:30 horas. Las calles tenían carga pesada de autos, era difícil encontrar estacionamiento y la familia que nos invitó era una incógnita pues no sabíamos dónde estaba. Estacionamos el poderoso Pointer de mi carnal de batallas y proseguimos en la búsqueda de la casa.

En la búsuqeda, decidimos comprar unos cigarros. “Señora dos cigarros”, la señora de la tienda de muy mala gana entrega los cilindros mortales. “Señora la molesto con unos cerillos por favor” y la dama de la tienda contesta “¡uy quieres el remedio y el trapito!” y entregó unos cerillos. Muy atenta y hospitalaria, sabe atender al turismo.

Cuando caminamos por las calles de aquel lugar, en un momento dado me sentí observado, como que no éramos parte del folclor. De broma le dije a mi buen amigo “pues deja sacar mi propaganda comunista, ya es momento de predicar” y pues nomás nos reímos. Risa nerviosa, pues me acordé de “Canoa”, así es que procuré decir mis comentarios blasfemos y sarcásticos para el regreso a casa.

Preguntando por la maestra (la mamá de la amiga de mi amigo) llegamos a la casa que nos daría hospedaje esa noche. Entramos e iniciamos los protocolos de presentación “hola mi nombre es y me dedico a”. Terminando los protocolos, salimos a dar el rol por los caminos de Hosto hasta llegar a la plaza de toros. Durante una hora contemplamos el folclor de la fiesta y cinco becerros que tiraban hombres montados en sus caballos.

Terminando ese rol, llegamos a la casa de la amiga de mi amigo y cenamos tostadas raspadas con frijoles, crema y queso. Las muchachas se arreglaron y salimos a darle vueltas a la plaza. La plaza era pequeña y estaba repleta de gente caminando, comiendo, cantando, bailando y cubriéndose del frío.

Había unas 15 bandas alrededor de la plaza y cada una tocaba según lo que el contratante pedía. La vuelta a la plaza era distinta a lo que imaginaba, las mujeres caminaban alrededor del quiosco y los hombres las cortejaban tocando el mentón o arrojando confeti a la cabeza (algunos salvajes casi dislocan cuellos).

Lo he dicho en varias ocasiones, yo no bailo, y la fiesta se puede decir que era un gran baile, así es que durante mucho tiempo me la pasé sentadote viendo bailar a la gente. Lo peor viene después, porque de tanto líquido me dieron ganas de hacer una escala técnica, pero, como no conocía el lugar no sabía donde proceder con mis necesidades.

Mi cara se trasformó, parecía el más amargado de la fiesta (además de que no bailaba) pero mi realidad era que no había un baño cerca. Le dije a mi amigo “voy a la comandancia”. Llego y le digo al policía “jefe, me estoy meando y no se dónde hay un baño” y en lo que le dije mi angustiosa pregunta una mujer policía contesta “hay uno a la vuelta” contesto inmediatamente y muy desesperado “no soy de aquí, no se dónde es esa vuelta dígame dónde por favor”. La mujer policía me dice “pasa a la celda uno”. Llegué, no había nadie, me acerqué al retrete (hecho de concreto) y terminé con el suplicio.

Saliendo de la comandancia feliz y aliviado, pretendía seguir caminando. La fiesta continuó hasta las tres de la mañana (la de nosotros). Al otro día, a las siete de la mañana, partimos a Guadalajara (yo tenía un compromiso) desayunamos en Magdalena, y después contemplamos la carretera fría y la neblina en algunos pueblos.

Buen viaje que deja buenas lecciones, siempre localiza los baños, aprende a bailar banda si vas a una fiesta de pueblo en Jalisco y, por ningún motivo, hagas un debate de la existencia de Dios si estás en una fiesta de pueblo.

miércoles, 25 de junio de 2008

Polisimios


Ya está trillado el tema, sin embargo, hay varias cosas que se deben aclarar al respecto de la tragedia del “News Divene”. Queda muy claro que esta prohibida la venta de alcohol a menores, que el lugar no está en condiciones de albergar a una muchedumbre de esa naturaleza, no hay certeza de la seguridad si se presenta un temblor, incendio o un estúpidamente dirigido operativo policiaco.


Para empezar, por qué se llevaban detenidos a los parroquianos, ¿bajo qué cargo? Según establece la Constitución, nadie puede ser detenido así nada más, es decir, debe existir una orden judicial o flagrancia de un delito. En el caso de los consumidores clandestinos, los menores que ingirieron alcohol, no están incurriendo en un delito, por lo que no se les debe llevar detenidos.


Otra cosa que llama la atención, es la falta de sentido común. ¿Cómo dejas a todos dentro del lugar? ¿Que no ves que se están asfixiando? El que grabó las imágenes donde una guardiana de la ley se está muriendo y muchos más estaban sufriendo la falta de oxígeno, ¿no pudo mandar un mensaje a los que están afuera? “oye deja salir a la gente, se están ahogando”. La respuesta que dan es que estaban esperando el camión para llevarse “detenidos” a los jóvenes alcoholizados, mientras que se jodan ahí dentro.


Además de esas barbaridades, se asoman más vejaciones. Varios de los comensales fueron víctimas de la ira y la fuerza bruta de los polisimios, ¿Con que derecho lo hacen? ¿Quién les dijo que eran delincuentes? Es increíble que vayan con la mentalidad de “vamos a romper madres” sin importar que ellos, los que estaban en el antro, son los que menos culpa tienen.


Me resulta indignante que los guardianes del orden sean tan estúpidos, me preocupa que los líderes no sepan lo que hacen sus subalternos y, peor aun, que muera gente.

domingo, 22 de junio de 2008

El sótano, Sub Zero y Radiohead


Es difícil pensar en algunos momentos, difícil estar tranquilo cuando las circunstancias apremian. Tranquilo y sereno escribo estas líneas para encontrar una respuesta y así expresar mis sentimientos. La lluvia en estos momentos me trae recuerdos malos y buenos, más buenos que malos, tantos que me es imposible codificarlo o clasificarlo en palabras.

En estos momentos, estoy anhelando que venga Radiohead a Guadalajara pues me dijeron de un rumor al cual le tengo mucha fe. No pude ir al de Roger Waters, no quiero repetir la historia. Está en puerta un pequeño viaje, el cual ansío realizar, un viaje inédito en lo que llevo de historia, pues sería adentrarnos a la selva Huasteca en San Luis Potosí. Espero lograr ver el sótano de las golondrinas, un abismo increíble que pareciera ser la puerta al centro de la tierra.

La noche de ayer jugué Mortal Kombat en PS2, Sub Zero sigue teniendo el mismo poder de congelar que en el juego creado para SNES, es decir, la misma combinación de botones. No puede hacer el Fatality, pero le rompí la madre a casi todos los contrincantes.

La lluvia inició a las tres de la mañana, me paré a contemplarla, no tenía mi cámara así es que está en mi memoria personal no compatible con Windows XP. Quedé despierto un rato y escuché Radiohead, ojalá los rumores sean ciertos, así podré disfrutar como el concierto de Silvio Rodríguez en la VFG. Concretamente escuché “Fake plastic trees”, que rola tan poderosa, tan triste tan Radiohead.

Por el momento, estoy tranquilo estoy sereno. Me fue difícil decifrar mis sentimientos, pero logré imprimir algunos en mi odiado procesador de textos. Tal vez corra al Distrito Federal para disfrutar a Radiohead, quizás el rumor sea mentira, el sótano de las golondrinas es la puerta más grande que contemplaré y Sub Zero es el mejor luchador del Mortal Kombat.

miércoles, 18 de junio de 2008

Im Juli


Im Juli, una película germana donde sale Moritz Bleibtreu como Daniel Bannier (el mismo de Corre Lola corre y El experimento) y Christiane Paul como Juli. Trata de un profesor de física (Bleibtreu) que nomás no la hace en el amor (esta medio taraceas). Una chica (Paul) le vende un anillo (de plata mal pensados) con el cual, le asegura, encontrará su verdadero amor.


Pues el profesor tiene una ligera esperanza y pues empieza su búsqueda hasta que encuentra a una chica turca llamada Malek (Idil Üner). Resulta ser que ella trae una coincidencia con el símbolo del anillo que compró, por lo que buscará quedarse con ella. Malek, ya tiene novio y partió a Turquía.; Daniel en un impulsivo intento va en búsqueda de la mujer de sus sueños y eso lo hace con la ayuda de Juli (la vendedora del anillo).


La trama no es muy difícil (es muy predecible), no es una obra maestra de la cinematografía germana y a veces es un poco mamerta. Pero hay una parte del guión que me gustó mucho (yo se que es cursi, pero me acordé de muchas cosas) dice algo así:


“Meine Liebe ich bin durch tausande Kilometer gereisen, durch Fluße und Berge, ich bin erleidet und ertragen worden, ich habe mich dem Versuchung widersetzen, habe die Sonne verfolgen um zu dir zu stehen nur um dich zu sagen ich Liebe dich.”


A lo que en cristiano significa:


“Mi amor, he viajado miles de kilómetros, atravesado ríos y montañas, he sufrido y sido atormentado, he resistido la tentación y perseguido el sol, para poder pararme frente a ti

y decirte que te amo”


Cursi pero llegador.


martes, 17 de junio de 2008

Acapulco


De los viajes, mucho me puedo acordar. Monumentos enormes, museos interminables, ciudades extrañas, familiares desconocidos y caminatas largas. Pero nunca hubiese pensado en un viaje como el que hice al Puerto de Acapulco.

Primer destino Ciudad de México, partimos en el tren, no en el Pullman pero si el de primera especial (muy incomodo por cierto) en las grandiosas vacaciones de verano. Yo había terminado el quinto año de primaria así es que estoy hablando del año 1993 y ya era la segunda vez que me invitaban, no al Distrito Federal, sino al Puerto de Acapulco.

Mi tío, mi tía, su hija e hijo, mi madre, mi hermana y yo tomamos una camioneta de la Nissan hacía el puerto no sin antes hacer una última escala a la casa de mis abuelos. El hermano de mi tío le proporcionó unos aditamentos para un viaje. “toma” le decía y mi tío contestaba “no te preocupes la camioneta es nueva no necesitamos nada” la esposa de mi tío le dijo “toma por lo menos las herramientas y el triangulito” lo tomó y partimos hacia Acapulco.

Llegamos rápido dado a que la Autopista del Sol estaba estrenándose para esos entonces. Me acuerdo mucho del puente Mezcala, nunca había visto algo igual en mi corta vida. Arribamos a un hotel cercano al aeropuerto pero un poco lejano de la ciudad y las playas.

Primer día, “revolcadero”, una playa que no entendía el nombre hasta que me subí a un boggie rentado. Según yo, muy surfer, cazaba olas como todo un profesional hasta que una ola de considerable tamaño me atrapó, me arrastró y me humilló ante toda la gente ahí presente.

Después de dos días de estar en la playa, de jugar y nadar contentos en el mar y alberca; mi primo y tío adquirieron una infección en el oído, así es que todos nos sentimos un poco mal pues las vacaciones bajaron de su intensidad.

Mi tío para remediar eso, dijo que iríamos a comer a un lugar que no tenga sentido ir en la playa, Mcdonald´s a lo que yo le contesté y le debatí “Burger King es mejor”. Total llegamos al famoso Burger King con mi tío y primo sufriendo de una infección que se los llevara el carajo. Comimos plácidamente y regresamos al cuarto a tirarnos el resto de la tarde.

Siento un retortijón, empiezo a sudar como que frío y corro al baño. Obviamente no describo lo que pasó pues resulta ser escatológico, pero mi madre dedujo por el tremendo ruido del baño que tenía una infección gastrointestinal, yo le decía que no que estaba bien, pero mi madre sabía de mi mentira.

Al otro día me sentía mal muy mal, caminaba más por instinto que por razonamiento. Fuimos a un restaurante de mariscos y ahí fue el acabose pues con el olor de la comida y el calor me dieron ganas de pelearme con el oso así es que salí con una bolsa de gigante que cargaba por todos lados (mi madre me conocía así es que previó una escena desastrosa) después de guacarear regresé a la mesa y todo trascurrió normalmente.

Mi tío estaba grave del oído, mi primo también, mi prima empezó con un dolor de la panza y yo, bueno yo estaba muy mal. Mi madre y tía pensaron que ya no era bueno mantenernos en Acapulco, casi todos estaban enfermos. Salieron para hablar a mi padre para que fuera por nosotros, el plan era simple, mi jefe llegaba vía área por Teasa y después nos daba un ride por tierra en la camioneta de mi tío.

Cuando las dos señoras acudían al teléfono, mi tía pisa mal y sufre un esguince que imposibilita su caminar. Mi tío con su infección y todo la llevo al doctor y le pusieron una férula y le vendieron unas muletas.

Nos vamos, esto ya es suficiente, al día siguiente (yo ya estaba mejor) partimos de regreso hacia la Ciudad de México. En el camino, la camioneta nueva empezó a sacar humo, humo ¡humo¡ nos orillamos y nos quedamos detenidos hasta que se solucionara el percance (mi tío usó el triángulo fluorecente). Un bondadosos mecánico que vendía frutas en un pueblo cercano nos ayudó (claro está el muy cabrón le cobró lo que quiso). Diagnóstico, la banda había reventado.

Llegamos sin más sobresaltos al Distrito, pensando mucho en todo lo que pasó. Un viaje inolvidable que deja muchos aprendizajes. Carga con una banda para el coche, no comas en Burger King si estás en Acapulco, si una playa se llama “playa revolcadero”, "playa del ahogado", “playa de la muerte” o cualquier otro nombre similar piensa que tienen una buena razón para poner dicho nombre.

domingo, 15 de junio de 2008

Un sentimiento extraño


Los sueños suelen ser placenteros, uno pensaría que estar dormido sería lo idóneo en algunas circunstancias. Hay, también, sueños en los cuales nos encontramos en situaciones poco agradables y ansiamos un escape; cuando despertamos sentimos un alivio increíble.

Frustración, enojo, tristeza, júbilo, ansiedad y una infinidad de sentimientos son los que podemos tener en un sueño o pesadilla. Pero la verdad lo que tuve el viernes no lo puedo equiparar a nada, ninguna palabra del castellano me puede satisfacer para catalogar lo que sentí.

En un ambiente lluvioso, estaba caminando junto con una amiga. El ambiente se tornó un poco más gris con una brisa húmeda. A un costado de un lote baldío, mismo que estaba cubierto con malla ciclónica, sobre una cuadra larga nos abrazamos con mucha fuerza, ella me miró y yo la miré. “me gustas”, me dijo mientras acariciaba mi rostro, y yo le contesté con un beso que duró hasta que desperté.

Un sueño corto, común para muchos, nada extraño simple muy simple para poder trascender en algo como lo que hago en este momento, pero créanme, no he podido descifrar lo que sentí durante mi sueño y todo el sábado. Porqué, sencillo, no esperaba de mi amiga nada, nunca pensaría que me dijera algo o que me abrazara como lo hizo en el sueño. También se puede creer que yo pudiera estar enamorado de ella, pero no, de verdad que por mi mente nunca pasó que yo anduviera con ella o que me gustara.

En pocas y breves palabras, ella nunca me llamó la atención como pareja ni yo a ella. El sueño me dejó un sentimiento extraño que no lo puedo catalogar, me dejó pensando muchas cosas, nunca me esperaría algo así. Ahora no estoy tan perturbado, se que mis sentimientos siguen igual con mi amiga; no pretendo buscarla o decirle lo que soñé.

Me he puesto a pensar ¿qué significa?, ¿en el fondo me gusta?, ¿es una llamada de atención? o simplemente un sueño. Y fuera de lo del sueño, este sentimiento es raro, un balde de agua fría. Tal vez más adelante lo comprenda y pueda decir qué fue o qué será.

viernes, 13 de junio de 2008

Los peores maestros de la secundaria.



Algunos maestros de secundaria en ciertos colegios son crueles, son demasiado crueles como para dar clases. Me acuerdo mucho de un individuo que nos daba computación y otro español en un colegio confesional y tradicional de gran popularidad en Guadalajara.

Ambos parecían hermanos, gorditos, camisas abiertas hasta casi el ombligo, morenos, cabello corto, bigote y (con el perdón pero es una referencia identificable) con pinta de judiciales.

El de español, era nuestro asesor, la antítesis de lo que daba de clases. La poesía debería ser algo bello y los cuentos deberían ser comentados con más énfasis. La realidad es que el gusto por las letras era como su amor a las chivas (le iba al atlas). Así es que todos los días que nos tocaba con él era una especie de fastidio, ejercicios del libro, discursos del tema y, por supuesto, debate pambolero.

Me di cuenta de lo cruel que era cuando fue el segundo examen. El primero saqué seis porque no hice nada de tareas, mis padres me dijeron que esa era una manera estúpida de perder puntos y estuve de acuerdo en ese aspecto; así es que decidí hacer todas mis tareas y todos mis trabajos.

Estábamos en el examen, y muchos de mis compañeros llevaron al maestro recuerditos del equipo de sus amores y como dos botellas. “bueno muchachos es hora de exentar a los que hicieron todas sus tareas y trabajos”, debo decir que me sentía muy bien me sentía realizado. “fumantito, fulanito, fulanito y fulanito” pues me quedé pensando qué pasó muchacho, porque me deja a mi al último.

Para no hacer el cuento muy largo, el profe “exentó” a los dadivosos, así es que yo me la pérez prado con mis tareas y trabajos. Bueno ese parcial obtuve un ocho. Todos los parciales eran lo mismo, pero yo decidí darle pura madre al cabrón profesor, de verdad, ¿todo mi esfuerzo se resume en un regalo?, y lo que es peor, había quienes ni tareas hacían y exentaban.

El de computación era peor, ese méndigo solo exentaba a las mujeres, y claro, nunca recibía regalos más que de las mujeres. Siempre en los recesos estaba rodeada de sus alumnas (las chavas no vieron los anuncios de mucho ojo).

De su clase, bueno puedo decir que nunca entramos a laboratorio, platicaba de sus salidas a los bares, de su trabajo en el tren ligero y por supuesto de sus conquistas femeninas.

Me acuerdo que un día estaba tan encabronado que decidió hacer un examen, claro que las mujeres no lo hicieron (excepto dos, ya se imaginan porque). Todos, absolutamente todos sacamos cero. De ser un ñoño de la primaria a un alumno promedio de la secundaria logré llegar a un completo holgazán, patán y mal viviente que saca ceros en los exámenes.

¿Y qué aprendí? “Pues que el transa no avanza” y que cd no es lo mismo que cd en DOS.

Por cierto, me dijeron que le profe de español murió de cirrosis hace como tres años.