jueves, 3 de julio de 2008

Un taladro oportuno


Con taladro funcionando a escasos metros de mi, pretendo escribir la siguiente entrada. Pretendo hablar de la distancia y el amor, de las oportunidades fallidas por cuestiones impertinentes. El taladro me pudo quitar la inspiración y mi música, sin embargo, es claro el símbolo de su imprudente sonido agudo.

El ruido de mi mente, trivialidades comunes y políticamente correctas impidieron encontrar mi complemento, impidieron hablar de mi verdadero sentir. ¿De qué te sirve seguir un ideal si no tienes la razón de tus atardeceres melancólicos?

En ella mucho pude encontrar y de ella nada quise cambiar, ya lo he dicho, pero, lo que no he dicho, es que yo fui capaz de terminar sin siquiera empezar. Como el ruido de un taladro quita mi tranquilidad silenciosa, mis más queridas convicciones me quietaron la oportunidad de empezar o terminar, me impidieron saber que el atardecer es mejor sin pensar en colores, ideas o creencias.


Vale la pena arriesgar y después lametar
que lamentar sin arriesgar.

Sin embargo, tarde es y nada puedo hacer.

¿Será el momento de iniciar?

2 comentarios:

Sue dijo...

Nunca es demasiado tarde para aprender. Para corregir o al menos intentarlo.

Neto Citadino dijo...

Lo se pero no lo aplico, pero por el momento está lejos de lo que son las posbilidades, hay alguien más que me alejó del camino.