martes, 13 de mayo de 2008

No debo decir que mi amiga es una piojosa


Recuerdo una anécdota de mi niñez, a la edad de siete años. Cursaba segundo y durante el año hubo un brote de piojos. En aquellos días nos dijeron lo qué eran, cómo se contagiaban, por qué se tenían y cómo combatirlos.

Además de todo eso, nos hicieron hincapié de que los piojos eran signo de poca higiene y seríamos marcados de por vida por la gente, en pocas palabras, era la peor plaga después de la peste negra.

Una vez hecho el discurso de limpieza, inició una investigación exhaustiva en cada cabeza del colegio y concluyó en un infortunio.

La querida maestra y directora (omito sus nombres) indicaron que dos compañeras (omito sus nombre obviamente) eran portadoras de la vergüenza de sus vidas y el desagrado de sus compañeros. Dijeron sus nombres, aunque claro está les pidieron salir un momento.

Así es, nos dijeron en clases que nuestras compañeras eran portadoras de piojos y, peor aun, liendres. Más temprano que tarde, mis compañeros, amigos y yo empezamos una cruel campaña contra los piojosos.

El día en que todo explotó fue cuando la maestra fue hacer unos asuntos a la dirección y nos dejaron a unas alumnas de sexto año para cuidarnos. “Fulanita piojosa”, “tiene piojos”, “no te acerques que te pasa los piojos”. Todas esas frases junto con sonoras carcajadas ocasionaron un linchamiento general incontrolable.

Obviamente las alumnas de sexto no podían controlar el ataque de cuatro delincuentes juveniles (me incluyo) y la compañera rompió en llanto. Al darse cuenta de la situación dramática, la más alta de nuestras “porfesoras” suplentes; acudió por ayuda “profesional”.

Llega la maestra y directora para regañarnos. Básicamente nos dijeron que éramos unos insensibles, crueles e inhumanos. Además, fue lo que más me dolió, nos dijeron que a nuestra compañera se le quitan los piojos con el baño y a nosotros no se nos quitará con nada lo malo, cruel y desconsiderado además ofendimos a Jesús (era colegio católico y la tesis era que si le hacías algo a tus compañeros; se lo hacías a Jesús).

Durante un tiempo, lo que duró mi memoria de niño, me sentía un piojo, cruel y despiadado insensible que se burló de una compañera y de Jesús.

Pero siendo sinceros, ¿Quién tuvo la culpa? Los insensibles mocosos de siete años o la directora y maestra que sobrepasan los treinta y su discurso antipiojos con anuncio de por medio.

Muchas veces los maestros son capaces de poner a todo un salón encontra de un alumno, pero son incapaces de entender lo que pueden ocasionar. Es por eso que tenemos una gran responsabilidad en lo que hacemos o dejamos de hacer.


P.D.

Jesús no se sintió agraviado por el asunto.

3 comentarios:

Jo dijo...

jajaja me recordaste la niñez y no me da verguenza .. digo mi cara y mi cabeza no aparecen... pero a mi tiro por viaje me pegaban los piojos! y que jodido era!!!

me traume porque yo con mi cabelllo despanpanante rizado.. nunca lo disfrute siempre anduve pelona!


gente piojosa y yo.. su mejor victima!

Gaal Dornick dijo...

Efectivamente, no me ofendi en lo mas minimo ;)

Por cierto excelente post Neto, me senti identificado con ese ambiente opresivo de las primarias en el que siempre me desenvolvi tan a gusto.

La verdad es que ahora que me pongo a pensar mis maestras de primaria no eran unas lumbreras, eran bastante ignorantonas, claro, con sus contadas excepciones.

Neto Citadino dijo...

Que lástima lo de los rizos, pero también que piojos tan encajosos.

Que bueno que no se ofendió, aunque lo descubrí muy tarde jajaja.